martes, 22 de febrero de 2011

Refuseniks.

Existe en ruso un vocablo, otkaz, que significa rechazo. De ahí derivó el término otkaznik, con el que se designaba en la Unión Soviética a cualquier persona a la que se le denegaba el permiso oficial para abandonar el territorio del Estado. El término suele hacer referencia a (aunque no es exclusivo de) judíos soviéticos que padecían el antisemitismo tanto social como de las autoridades y que deseaban huir al extranjero, sobre todo al Estado de Israel.
Finalmente y una vez conocido esto en el resto del mundo, el término fue transcrito y semianglificado, pasando de otkaznik a refusenik, derivado de la palabra inglesa refusal, es decir, rechazo.
Pero el término refusenik terminó por ser utilizado en otros contextos. En Israel, el servicio en el Tzahal, o en su defecto en la Magav, es obligatorio tanto para hombres como para mujeres, salvo excepciones. Y a veces ocurre que él o ella no quiere servir, en muchas ocasiones porque considera injusta la situación de los palestinos y el trato que reciben de manos de Israel. En hebreo se les conoce como sarvanim u objetores, o bien como mishtamtim, que se puede traducir como evasores.
Y precisamente y una vez conocida su existencia en el extranjero, se les ha aplicado el término refusenik. Lo que es ofensivo.
Ofensivo porque aplicado a los judíos soviéticos se hacía referencia a una tragedia humana que afectaba a millones de personas que querían ser libres, mientras que aplicado a los objetores israelíes se hace referencia a inconscientes que protestan contra las autoridades israelíes, cuando no directamente contra la existencia misma del Estado de Israel; las mismas autoridades y el mismo Estado que, a pesar de sus errores e imperfecciones, son los que les garantizan a ellos, los objetores, su supervivencia y su libertad.
Ofensivo además porque ellos se van de rositas a una cómoda celda durante unos pocos meses mientras el israelí de a pie se juega el pellejo precisamente por asegurarse de que ellos, los objetores, vean satisfechos sus derechos inalienables.
Ofensivo porque algún que otro líder de Hamas ha declarado que los objetores han alentado a terroristas suicidas palestinos.
Ofensivo por sus métodos, o en su defecto los de sus correligionarios, como el de señalar como responsables de crímenes contra la Humanidad a militares israelíes, sin aportar indicios provistos de la debida carga probatoria, publicando sus nombres, números de identidad, fechas de nacimiento, direcciones, números de teléfono e incluso sus rostros.
Que quede clara una cosa: nunca se ha sugerido en este blog que todo lo que hace Israel en los territorios palestinos esté bien. Nunca se ha pretendido que nada malo ocurre allí y que no deberían castigarse determinadas actitudes; de hecho, y en contra del mito popular, algunas lo son.
Pero ello no es óbice a la hora de tildar de error la actitud de los objetores. Individuos que parecen no ser conscientes de que su país corre un riesgo existencial y que sus fuerzas de seguridad son necesarias con fines de autopreservación, por más errores que se les pueda echar en cara.
Es por ello que estos objetores no merecen ser llamados refuseniks, sino que merecen ser tildados, más bien, de mishtamtim.

Ahora ya va siendo hora de poner un buen ejemplo de refuseniks, pero de los de verdad, tanto en la esfera militar como en la civil: los pilotos de combate y diplomáticos libios que han desertado del régimen de Muammar al-Gaddafi, un tirano que ha llegado al extremo de ordenar a las fuerzas áereas que bombardearan a su propio pueblo.

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